
EE.UU. vs Venezuela: ¿Qué impacto para el petróleo?
2 de enero de 2026: el punto de inflexión
El 2 de enero de 2026, el mundo da un giro. El ejército estadounidense interviene en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. Ese país, Venezuela, posee por sí solo el 17% de las reservas mundiales de petróleo. Y acaba de cambiar de régimen en menos de 48 horas.
En ese momento, todos piensan:
«El petróleo se va a disparar, veremos el barril a 200 dólares.»
Pues bien, en este momento el precio del petróleo está bajando.
Entonces, ¿desilusión o lógica?
La paradoja venezolana
Venezuela tiene bajo sus pies nada menos que 300 mil millones de barriles de petróleo. Sí, sí.
Hoy, con un poco más de 100 millones de barriles diarios consumidos en el mundo, Venezuela aporta menos de un millón de barriles al día.
Esto representa apenas el 1 % de la oferta mundial. Si Venezuela desapareciera mañana, Arabia Saudita podría compensar.
Y sin embargo, con 300 mil millones de barriles, es la mayor reserva del mundo, incluso por encima de Arabia Saudita e Irán.
Por qué este petróleo es problemático
El primer secreto es que el petróleo venezolano está completamente pesado. Técnicamente, es petróleo extrapesado, aún más denso que el pesado.
Para los puristas, su densidad es superior a 10. Ya ni siquiera es un líquido, es bitumen.
Ejemplo simple
Toma una pajita y un refresco: eso es el petróleo saudí. Ahora, toma un bote de Nutella y haz lo mismo con la pajita: eso es el petróleo venezolano.
Para extraerlo, hay que inyectar vapor de agua a alta presión para licuarlo. Y es tan espeso que ni siquiera circula bien por las tuberías.
Resultado: a veces Venezuela debe importar petróleo ligero para mezclar con el suyo. Es un lío industrial total.
En resumen, cuesta tres o cuatro veces más que extraer petróleo en Arabia Saudita. A 60 dólares el barril, no es rentable.
No es una mina de oro negro, es un agujero financiero.
Por qué el mercado no reaccionó
Existen refinerías capaces de procesar este petróleo, especialmente en Estados Unidos, en el golfo de México. Son casi las únicas en el mundo.
Pero los mercados ya estaban informados. Desde 2019, las refinerías ya no están realmente adaptadas para este tipo de petróleo. Hoy hasta importan de Canadá.
Esta intervención de 2026 no es un shock, sino la conclusión de un declive que comenzó hace más de siete años.
Colapso de la producción
En 1999, con la llegada de Hugo Chávez, Venezuela producía 3,5 millones de barriles al día. Hoy: menos de un millón.
La compañía nacional PDVSA sirvió como hucha para los programas sociales, sin reinvertir en el mantenimiento. Los pozos se tapan, las tuberías se oxidan y los ingenieros se han ido.
Harían falta unos 20.000 millones de dólares solo para mantener lo existente y al menos diez años para volver a más de 3 millones de barriles diarios.
En este contexto, grupos como Chevron o Schlumberger podrían conseguir contratos de diez a veinte años.
Por qué el petróleo no sube
Otros productores ya están compensando:
- Guayana: más de 1,2 millones de barriles/día (ExxonMobil)
- Estados Unidos: cerca de 13 millones de barriles/día
- Brasil: récords de producción
Hasta ahora, Nicolás Maduro vendía su petróleo en barcos que apagaban su GPS para enviarlo a China. El petróleo ya llegaba al mercado mundial, pero a través del mercado negro.
La intervención estadounidense no cambia el volumen, solo la puerta de entrada.
Desafío estratégico a largo plazo
Estados Unidos no piensa en el precio de la gasolina de mañana, sino en la soberanía energética de la próxima década. China posee parte de las infraestructuras venezolanas.
Actualmente, el 80 % del petróleo venezolano se enviaba a China como pago de antiguas deudas.
Washington quiere volver a regular ese flujo y eliminar el mercado negro, sobre todo porque las refinerías de Texas están diseñadas para ese petróleo ultrapesado. Sin él, funcionan mal o ni siquiera operan.
Aspectos a vigilar
- Riesgo de guerra civil en Venezuela
- Posible reacción de Irán
- La posición de China sobre el reembolso de las deudas
Conclusión
Venezuela posee 300 mil millones de barriles, prisioneros de una geología ultracompleja y una geopolítica inestable.
La verdadera riqueza no es tener el petróleo, sino tener la tecnología para extraerlo.
Ahora lo sabes todo.
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